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LA TIERRA SE MUEVE

Hace ya unas semanas que mis gatos andan especialmente cariñosos, entre ellos y conmigo. Aprovechan cualquier rato para subirse en mi regazo y quedarse ahí, aparentemente no hacen nada, pero me consta que trabajan mi energía y la suya con especial ahinco estos últimos días. Me preguntaba porqué sería, y me contestaban los pavos reales que viven enfrente de mi casa. Me insistían, “Alineada y desde tu centro. Mantente ahí, es importante a partir de ahora, alineada y desde tu centro”

 

El centro al que se refieren los Pavos Reales es el centro de mi pelvis. Los Taoístas le llaman Tan Tien, los pavos reales mantienen que es ahí donde se encuentra nuestro contacto con la fuente creadora. La alineación a la que se refieren es  la alineación del corazón y la mente con la fuente, con esa fuente. Según ellos no se trata solo de una intención, ni de dedicarle mometos a visualizaciones creativas que lo representen, para ellos es imprescindible la postura para mantener la alineación en todo momento y soportar los tiempos que corren y están llegando.
Se pasean muy dignos por delante de mi casa enseñándome el equilibrio postural al que se refieren. Lo pruebo y quedo completamente atónita con el poderoso equilibrio que consigo.
Pero recibo una llamada, salgo corriendo y olvido del todo el alineamiento propuesto. La carrera desemboca en otra carrera, el coche y viaje, consultas, compromisos, corro, corro, corro y echo de menos la calma experimentada con el consejo de los Pavos Reales, pero no me tomo un minuto para retomar la postura y volver a la calma, “es que no tengo tiempo” me digo.

El jueves mis gatos están revueltos, maullan y se mueven por la casa especialmente inquietos. Por fin me entero de lo que pasa “La Tierra se mueve, me dicen preocupados, me pego el susto de mi vida y pregunto, “Pero donde? aqui?!?”, me miran como me miran los animales cuando les hago alguna de esas preguntas típicas de humano . (¿Cuando nos enteraremos de una vez por todas que está todo conectado?) “No, lejos” me contesta Ibis con mis propios valores y yo solo me relajo a medias, mi parte animal, parece, está despertando. Ellos siguen inquietos.

Al día siguiente me entero de lo ocurrido en Japón (no tengo televisión, no me hace falta para imaginar la magnitud del evento, recuerdo a mis gatos y la vehemencia de los Pavos Reales)

Sigo el fin de semana entero de carrera en carrera y me empeño en que no tengo un minuto para alinear corazón y mente a La Fuente. Llego a lunes por la noche agotada y con la lengua fuera, hacía tiempo que no perdía el centro tanto y tan tontamente. Porque ya no tengo fuerzas para nada más, recupero la postura que los Pavos me recomendaron y súbitamente me invade la calma, me expando y conmigo el tiempo. Soy todo centro, observando como si de una brisa se tratara, el nerviosismo y la agitación en la superficie.

Paz.
Y resulta que tengo tiempo y fuerzas para escribir todo esto.
Según los animales, la Tierra aún no ha dejado de moverse. Las tormentas solares la agitan y la seguirán agitando, lo mismo que nos seguirá pasando a nosotros.
En breve volverá a sentirse, va seguir moviéndose y nos toca a nosotros mantenernos solitos alineados con nuestro centro ese lugar inmutable que como el Centro de la Tierra, se mueva lo que se mueva en la superficie, seguirá observando impasible tsunamis, terremotos y lo que haya de venir.
No hay gravedad en el mensaje de los Pavos, hay presencia.

 

© Mariví Simona (www.entrespecies.com)

El derecho de autor se basa en la idea de un derecho personal del autor, fundado en una forma de identidad entre el autor y su creación. El derecho moral está constituido como emanación de la persona del autor: reconoce que la obra es expresión de la persona del autor y así se le protege.

Un comentario

  1. Ana 1 junio, 2017 at 10:01 am - Reply

    Me he reído en alto con lo de “me miran como me miran los animales cuando hago una pregunta de esas típicas de humano”, tan cierto, que santa paciencia que tienen con nosotros.

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