ZONA DE ALUMNOS

MENSAJE DEL OSO

Se acerca el invierno.

Los colores ocres del otoño se van apagando y los árboles parecen morir, sin apenas hojas ya, inmóviles. La vida se apaga en la superficie y se vuelve hacia el interior para recapitular.
Profundamente conectado con los ciclos de la Tierra el oso desaparecerá durante los meses invernales para aparecer de nuevo renovado en primavera, fuerte y poderoso.
Soñador del Gran Espíritu. Las raíces de su fuerza se hunden en la profundidad de la oscura cueva en la que duerme; en la oscuridad de su mundo interno donde él sabe zambullirse y explorarse para sacrificar aquellas partes de sí mismo que han de morir con el ciclo que termina. El conoce bien el proceso y vive cada final como la antesala de un principio, cada muerte como un paso previo a renacer.
El oso nos manda su mensaje de camino hacia su cueva; útero de la Tierra de la que emergerá renacido en primavera:

“Al gran misterio de la vida solo podrás acceder a través de la muerte. Deja ir como un ritual que te prepara para reencontrarte. Despídete y suelta con el corazón lleno de gratitud a lo que se va y confianza plena en lo que llegará… Concédete un tiempo de vacío, un tiempo de profunda nada en tu interior, la misma nada donde todo se crea, aquella que contiene todas las posibilidades. Duerme y permítete la vacuidad, donde vuelves a ser Uno.”

Todo se va ralentizando y simplificando cuando dejas ir aquello que ya no eres.
Tras todas esas muertes llegará un momento de quietud total donde las partes de ti resultantes del viejo ciclo se integrarán, se unirán como una sola recogiendo el testigo de aquello que fué.
Como el oso en primavera estarás entonces preparado para volver a emerger desde tu oscuridad con profundas raíces e intensa presencia y florecer a la luz del Sol.

Para ayudarte en este proceso el oso te propone que hasta la llegada del solsticio de invierno encuentres unos momentos para encontrar un lugar donde permanecer solo y a oscuras, tumbado boca arriba e imaginarte dentro de una cueva, tendido en la tierra, respirando. Simplemente respira, siente el aire entrando en tu cuerpo, vitalizando tus pulmones y cada célula de tu cuerpo y saliendo después, llevándose todo aquello que ya no necesitas. Permítete vaciarte de todo aquello que ya no eres y poco a poco vé centrando tu atención en los momentos de vacío entre la exhalación y la inhalación. No intentes entender ni busques nada, se trata del vacío, simplemente siente como el oso cuando sueña al Gran Espíritu.

 

El oso se despide antes de adentrarse en su cueva con un último deseo para ti.

“Amor y Fé en tu proceso. Amor y Fé en la vida.”
Cuando el oso desaparece en las profundidades de la Tierra sobre esta comienza el reinado de la Luna. Será entonces la Luna Nueva de Invierno quien nos hable.

© Mariví Simona (www.entrespecies.com)

El derecho de autor se basa en la idea de un derecho personal del autor, fundado en una forma de identidad entre el autor y su creación. El derecho moral está constituido como emanación de la persona del autor: reconoce que la obra es expresión de la persona del autor y así se le protege.

4 Comentarios

  1. Sara Mansouri 2 diciembre, 2012 at 8:37 pm - Reply

    Qué bonito. Qué sabio consejo para quienes estamos en procesos de cambio. No pensar tanto, que nos llena de miedos, sino irnos a nuestra cueva personal, usar la meditación o cualquier herramienta que nos permita vaciarnos y estar en el Ahora. Solo de esta manera podremos recargarnos de nueva fe y energías para lo que tenga que venir. Gracias, Mariví. ¡Gracias, Osos!

  2. Eva 3 diciembre, 2012 at 10:12 pm - Reply

    Yo también estoy en cambio, qué razón Sara Mansouri, pensar es malooo hay que dejarse llevar, vivir el presente, confiarrrr. Es fácil decirlo y qué dificil hacerlo, es lo que más me cuesta…
    Gracias Mariví

  3. Caridad Mas 4 noviembre, 2013 at 1:39 pm - Reply

    Precioso. Para una osa como yo es maravilloso ver reflejado así la naturaleza espiritual de este maraser. Gracias.

  4. Virtu 17 noviembre, 2016 at 12:28 pm - Reply

    Me ha transmitido tanto que lo acabo de escribir a mano en mi libreta para tenerlo cerca de mí. Me ha recordado mucho a algo que leí con un mensaje muy similar hace un año, que me provocó llorar dulce como una cascada, de repente, de tan sólo leerlo, como una profunda aceptación que traía consigo la liberación de eso que me oprimía tan profundo, y su despedida.
    Gracias al Oso por su mensaje y gracias a ti, Mariví, por compartirlo.

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